Con los cambios surgidos en la arquitectura, se comenzó a reemplazar el estilo gótico de las edificaciones, dando inicio en Italia. Se enfatizaban las características en los edificios renacentistas, llevando un orden clásico de acuerdo con su simetría y proporción. A la vez, se iba evolucionando con estilos y formas más decorativas. Fue un cambio para desarrollarse ampliamente, surgiendo nuevas técnicas de construcción y materiales constructivos. Esto generó una nueva actitud en los arquitectos, marcando en cada obra su estilo personal.
En el periodo del Renacimiento, las edificaciones se componían de columnas, arcos y cúpulas, permitiendo la libre expresión en la creación de edificios. Siendo un movimiento de evolución, el Renacimiento se dividió en tres etapas: Renacimiento temprano, Alto Renacimiento y Manierismo. Durante esta etapa, hubo un gran interés por la antigüedad. Muchos edificios en ruinas fueron motivo de estudio para los arquitectos, quienes tomaron en consideración su construcción y estilo. Sin embargo, para muchos arquitectos italianos, el estilo gótico no concordaba con sus tradiciones. Los dibujos que los arquitectos desarrollaron basados en sus investigaciones permitieron a aquellos que no podían ver los edificios personalmente, estudiar y observar lo que se estaba desarrollando.
Esta etapa trajo como consecuencia la influencia de grandes pintores y arquitectos de la época, logrando experimentar con ideas nuevas de lo clásico para, de esta forma, hacer que fuera más decorativo. Uno de los grandes influyentes fue Rafael con el palacio Bronconio Dell’Aquilla, con un exterior altamente decorado con nuevos arreglos convencionales y columnas, nichos y frontones funcionales. No podía faltar Brunelleschi, el padre de la arquitectura del Renacimiento, aportando el estudio de la perspectiva lineal, dando énfasis a la geometría simple, la armonía y las proporciones clásicas, y creando un nuevo lenguaje en la arquitectura. Con cada una de las ideas aportadas por estos grandes de la arquitectura, se creó una combinación de estética y funcionalidad.
Con el paso del tiempo, fue evolucionando la arquitectura del Renacimiento con formas más decorativas, añadiendo en muchas edificaciones jardines en las terrazas para mejorar la experiencia visual. De igual forma, lograron crear estructuras que sirvieran de protección contra inundaciones, fortificaciones y planificación urbana. Queda demostrado a través de la historia que grandes eventos pueden generar cambios en la manera de pensar o en el estilo de vida. Con la llegada del Renacimiento fue como un despertar. Teniendo como resultado los cambios que hoy tenemos en el mundo actual y los cuales han quedado plasmados a través de la historia.
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